Europa ha sacado del fondo del armario una energía que llevaba años en un segundo plano: la geotermia

La geotermia es una de las energías renovables más olvidadas. Sus altos costos de instalación y limitaciones lo han mantenido en una ubicación discreta. Sin embargo, la crisis energética del último año ha puesto en primer plano esta fuente de calor y energía, aunque para muchos usuarios el concepto “geotérmica” sigue siendo un gran misterio.

La energía en alza en Europa. La energía geotérmica ofrece una fuente de energía renovable y relativamente limpia ya que no genera más emisiones que las asociadas a su instalación. Gracias a ello ha ido ganando adeptos en la última década.

Es una energía que cuenta con el apoyo de las instituciones europeas. La Comisión Europea hace explícito el apoyo de la UE en la investigación, desarrollo e instalación de estas tecnologías, tanto las que buscan extraer energía térmica como las que la utilizan para generar electricidad.

Datos que respaldan la apuesta. Más allá de las promesas, la energía geotérmica parece estar consolidándose en Europa. Según la consultora Rystad Energy, la inversión europea en sistemas geotérmicos de calefacción (domésticos y agrícolas) alcanzará los 7.400 millones de dólares en 2030. Gracias a esta inversión, la capacidad geotérmica instalada en nuestro entorno continuará la tendencia creciente de los últimos 32 años, pasando de los actuales de 3,9 gigavatios térmicos (GWt) a 6,2 GWt.

Hechos sobre el terreno. Esta tendencia creciente de los últimos años fue especialmente marcada entre 2010 y 2015. Un ejemplo del aumento de estos años lo podemos ver en Alemania, que ha visto duplicar su capacidad instalada en los últimos diez años, pasando de 200 a 400 megavatios.

Los datos de Rystad Energy se refieren principalmente al uso de calefacción geotérmica. Si nos fijamos en la producción de electricidad basada en energía geotérmica, un 2020…