Empecemos por los recogepelotas si queremos juego limpio y cultura deportiva.

Empecemos por los recogepelotas si queremos juego limpio y cultura deportiva – Ruetir

Junto al florecimiento de premios y reconocimientos por los gestos de equidad deportiva, persiste la costumbre de sugerir a los niños en el banquillo que pierdan el tiempo devolviendo el balón a sus oponentes. Un problema para todos los equipos

Se habla mucho de cultura deportiva, del respeto a las reglas, del juego limpio, de la capacidad de ir más allá de los intereses personales, respetando al rival en todo momento. Se invoca el deber de celebrar con compostura, evitando los excesos, para no transformar la propia alegría en una incursión en la amargura del adversario. Aplaudimos, con razón, los gestos de Ranieri, que pide a su público que muestre entusiasmo por un ascenso tan esperado, sin caer en cánticos y burlas ácidas hacia los que acaban de perder. Abundan los premios que abordan y hacen referencia a la ética, porque es aquí donde debemos empezar legítimamente a hacer del deporte lo que debe ser, sin convertirlo simplemente en un negocio.